Ya tenemos la carne, ahora le toca el turno al fuego.

Ahora lo importante es hacer una montaña primero de papel periódico o diario, después poniendo unas cuantas maderas delgadas o ramas secas y hasta arriba ponernos algunos pedazos grandes de carbón, de esta manera es interesante porque prendiendo el papel se van consumiendo cada uno por su facilidad de combustión.
Normalmente solo se debe hacer el asado con las brasas del carbón o la leña, nunca con el
fuego directo, principalmente para controlar el calor que le llega a la carne y sobre todo para que no quememos la carne por fuera y por dentro siga cruda. A mí me gusta hacer el fuego a un lado de la parrilla y después trasladar solo las brasas debajo de la parrilla.
Después de poner algunas brasas debajo de la parrilla hay que esperar un tiempo para que esta agarre buena temperatura antes de poner la carne.
Me encanta cuando prendo el fuego porque aquí empieza un gran ritual y lo acompaño con una cerveza bien bien fría y unas cuantas botanas o picaditas.
Comenzamos!!!!
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